Dorada tortura con Tatjana Cruela

On 2 enero, 2011

Fantasia escrita y enviada por Hondo (seguidor de Facebook), fruto de la evolución personal del autor después de leer mi relato sobre algunos usos prácticos que hago de mi lluvia dorada descritos en ESTA entrada de mi blog.

Gracias Hondo por relatar y compartir tu fantasia. Informaré a mi buena amiga Tatjana sobre su indudable influencia en tus quimeras.

UNA DURA E INOLVIDABLE TARDE EN BILBAO

Aquella fría tarde en Bilbao, Mistress Natalie no se hallaba sola en el Studio Wanda. La acompañaba, para la ocasión, la impresionante Tatjana Cruela, una bellísima y perversa ama que, además, era gran amiga de Mistress Natalie. La sesión había sido muy intensa y muy dura: spanking, trampling, humillación, asfixia….. Pero lo que aquel maltrecho esclavo aún no se imaginaba era cuál iba a ser el colofón de aquella dura velada de sadismo y perversión.
Cuando ya parecía que la sesión había llegado a su fin, las dos Amas se retiraron para hablar entre ellas. Tras unos instantes de incertidumbre, en los que el esclavo no acertó a adivinar el motivo de aquella inesperada situación, Mistress Natalie y Tatjana Cruela regresaron junto  él. “Muy bien, puta” -le dijo Mistress Natalie- ponte de rodillas, con las manos a las espaldas, y observa atentamente lo que tus Amas vamos a hacer.Y no se te ocurra decir ni una palabra”.

Mistress Natalie tomó un recipiente y vació en él toda Su deliciosa y caliente orina, y Tatjana Cruela hizo lo propio en otro recipiente. Seguidamente, ante la atónita mirada de aquel atemorizado esclavo, Mistress Natalie y Tatjana Cruela  hicieron algo realmente chocante, algo que él jamas habría podido ni imaginar: aquellas dos Diosas del placer y la perversión vaciaron el contenido de sus respectivos recipientes de orina en un tercer recipiente, …..Ahora, la orina de Mistress Natalie y la orina de Tatjana Cruela eran una sola orina. Dos Amas de lujo… y una sola orina. Lo que habría de suceder a continuación ya se podía intuir: la suerte de aquel esclavo estaba echada.

Mistress Natalie se acercó al esclavo y le susurró al oido: “quiero que te prepares, puta, porque lo que vamos a hacerte ahora no lo podrás olvidar en tu vida”. Casi al mismo tiempo que Mistress Natalie le decía estas palabras, Tatjana Cruela se acercó al esclavo, le sujetó fuertemente la cabeza y, mirándolo fijamente a los ojos, escupió dos veces sobre su rostro.
Sin dejarle tiempo ni para reaccionar, le colocó una capucha de cuero en la cabeza; una capucha completamente cerrada, exceptuando un orificio que dejaba su boca al descubierto.
“Entérate bien de esto, puta. No eres nada, no vales nada. Tú sólo eres un perdedor, un fracasado…. y ahora vamos a hacer contigo algo que jamás podrás olvidar” -le dijo con infinita maldad al oído Tatjana Cruela. El esclavo, completamente inmóvil e indefenso, experimentó en ese instante un tremendo subidón de adrenalina. El miedo y el morbo se entremezclaron entonces en un solo sentimiento. Mistress Natalie le inmovilizó los brazos por la espalda, muy fuertemente. Seguidamente, Tatjana Cruela le introdujo en la boca el tubo de salida de un gran embudo de látex negro, sujetándolo a la parte trasera de la cabeza con una banda de goma. “¿Cómo te sientes ahora, puta? ¿vulnerable? ¿perdido? ¿indefenso?” -le preguntó con crueldad Mistress Natalie- “pues bien, te juro que cuando esta noche salgas del Studio Wanda, ya no volverás a ser la misma persona”.

Tatjana Cruela tomó el recipiente en el que la orina de Mistress Natalie y la suya propia se hallaban mezcladas y comenzó a verter su delicioso y perverso contenido en el embudo de látex, poniendo buen cuidado de que aquel esclavo, completamente indefenso, fuera siendo capaz de ir tragando aquella enorme cantidad de orina caliente (“Dos Amas de lujo, una sola orina”…. “Dos Amas de lujo, una sola orina”….. repiqueteaban en su cabeza, una y otra vez, estas palabras). Mistress Natalie y Tatjana Cruela no podían evitar mirar con malicioso deleite aquélla tremenda escena de sadismo y perversión…. Pasaban los segundos y aquel esclavo,completamente derrotado, seguía tragando la orina de sus dos Amas…. La maestría de estas dos Diosas hizo posible que no se desperdiciara ni una sola gota de aquel maravilloso y perverso néctar de la vida. Concluida la experiencia, Mistress Natalie y Tatjana Cruela recluyeron al esclavo en una jaula, sin ni siquiera retirarle la capucha de  cuero, donde habría de permanecer aún un par de horas, completamente solo y abandonado.
Así tendría tiempo para pensar en todo lo ocurrido en aquella perversa velada; para pensar en cuánto bien habían hecho sus dos Amas por él, y para entender que semejante gesto solamente podría ser agradecido con una actitud de adoración absoluta hacia Ellas. Como bien le dijo Mistres Natalie, cuando saliera del Studio Wanda, ya no volvería a ser la misma persona. Y Mistress Natalie nunca se equivoca.

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