Reducción del Macho

On 27 julio, 2011

Vistiendo de mujer al macho (no me me voy a referir sólo al hombre que busca el transformismo) le hago comprender de una forma humillante que puedo hacer con él y de él lo que quiero.

Hay una primera reacción, algo que les sorprende y desarma, y es el choque que les produce el no reconocerse en la puta que ven reflejada en el espejo; pero la incontrolable erección les delata.

Descubren con perplejidad un deseo oscuro, que no admitirán, pero que no pueden esconder. No comprenden cómo algo que les resulta tan humillante les excita, sólo entienden que es de ese modo cuando descubren sus miembros erectos.

Cuando se encuentran en ese estado les demuestro que no necesito sus desafiantes símbolos viriles y, lo que es mejor, tanto menos los necesitan ellos.
El siguiente paso les llena de miedo y rechazo, lo veo en sus miradas.

Aprovecho su excitación para convertir sus estrechos y virginales anos en acogedoras vaginas, que puedo poseer. No desean abrirse, pero tengo mis métodos y son muy efectivos y contundentes. Una mascara que les ayuda a relajarse y abandonarse… Hasta que sus oscuros agujeros se abren con el mínimo esfuerzo y mi strapon resbala hasta sus próstatas. Se agitan, su respiración (y el movimiento de sus caderas) se acelera, empiezan a moverse, agitarse en busca de mi dildo, ondulan hasta que, de repente, todo se detiene y alcanzan el clímax, así de ese modo, de la forma que yo deseo para ellos.

Mientras les follo les recuerdo porqué son míos, porque nadie como YO puede darles “AQUELLO” que muchas veces ni tan siquiera ellos pueden saber que desean y que sin embargo ya no podrán dejar de anhelar.

 

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies