El placer del Látigo y la desvirgación anal

On 31 marzo, 2014

Mistress Natalie  Muchos son los placeres que ofrece la dominación femenina. Hoy he querido mezclar dos de mis placeres favoritos el placer del látigo y la desvirgación anal de un esclavo.

El látigo es un maravilloso objeto que cobra vida en las manos de quien lo blande.

Mi látigo es de piel de canguro fino y rápido… muy rápido. Mientras vuela una y otra vez cortando la piel de mi esclavo para mi disfrute, va dejando a su paso un sonido sensual y dramático que a veces se interrumpe burdamente por los incontrolados gritos de dolor.

Pero no es solo el sonido de mi látigo lo que me estimula. No puedo negar que ver la piel de mis criaturas transformadas y sangrantes a causa de las trallas son aspectos de la flagelación que me producen un inmenso placer. Tanto, que suelo perder la cuenta y la noción del tiempo. Ya no importa la cantidad de azotes que necesite propinar, sino en qué momento voy a cansarme o aburrirme de azotar.

El pegging es un placer mas psicológico. El placer que da el poder de poseer, de penetrar, de entrar.

Ellos están acostumbrados a gozar de un modo tan distinto. Sus fantasías giran siempre en pos del placer genital. Y yo les niego dicho placer, les insto a buscar el placer en la entrega y la humillación.

Una vez conseguida la violación anal, el orgullo machista se ve gravemente afectado. La criatura, reducida y humillada, no puede negar el evidente placer que obtiene. Vive deseando el siguiente momento en que entraré en sus mentes a través de sus estrechos esfínteres.

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