Leather Mistress

On 11 julio, 2013

Mi esclavo mp (mi puta) lleva más de 90 días en castidad, por lo que se encuentra en un estado de continúa excitación/frustración.

En el caso de mp, no necesaria la utilización de un dispositivo de castidad o CB para cumplir mis órdenes. Aunque esa no es una labor fácil para él, teniendo en cuenta que se trata de un macho joven con los problemas habituales de excitación y constante deseo de masturbarse propios de estos ejemplares. Pero su deber de obediencia a mí, no admite vacilaciones.

Yo disfruto sabiéndole tan excitado y con ese continuo deseo de eyacular, obsesionado permanentemente, tan preocupado por satisfacerme todo el tiempo, tan atento, dedicado y esclavo de mi placer.

Mp está obligado a no usar jamás su polla para su propio placer, la naturaleza le ha dotado de un miembro de generosas y muchas veces envidiadas y deseadas proporciones y de una gran facilidad para la erección. Pero yo he decidido que su aparato reproductor y habitual fuente de satisfacciones, sólo puede ser usado para su tortura y frustración o para suministrar placer a quien yo elija, pero como un dildo más de mi colección.

Mi puta hoy viene a realizar las labores cotidianas en Wanda, al menos eso es lo que él cree, pero yo tengo planes menos cotidianos para él.

Es tiempo de vaciar sus huevos y, mientras lo hago, pondré a prueba su obediencia. Haré que sufra y desee no ser liberado de ese sufrimiento.

Conozco su debilidad por el cuero (leather), es algo que no puede evitar, siente debilidad por el suave material. Yo he introducido nuevos fetiches a su perversión, elementos que despiertan su libido, pero cuando me visto de piel pierde todo poder de concentración y no logra controlar su excitación. Todas las alarmas se disparan y el pobrecito necesita de mi ayuda para cumplir con su cometido de castidad.

Cuando mi puta se pone tan cachonda es capaz de todo. Se convierte en masoquista, imagino que él cree que el dolor le ayuda a disminuir la excitación, pero ocurre justo lo contrario; mi sadismo es simplemente contraproducente para él. Ver el placer que me provoca su sufrimiento le produce una mayor excitación. La mezcla de sensaciones y hormonas, la confusión y la obsesión por eyacular y el deseo de controlar le convierten en mi juguete.

Es tal el placer que llega a sentir, que, cuando decido poner fin a su castidad, sufre enormemente, pero no tiene más remedio que obedecer y, bien sea por medio de la automasturbación o el milking, limpio sus tuberías del pegajoso líquido, obviamente, sin permitirle una eyaculación placentera… Ese es siempre un buen momento para humillarle.

Una vez vaciados sus conductos, mp continúa con las labores de limpieza en Wanda, por supuesto, no sin antes haber comido su propio semen. Quien mancha limpia.

 

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