“La tortilla de patatas y el sadomasoquismo”

On 20 julio, 2009

El pasado 12 de julio Rosa Montero publicó su habitual artículo en el suplemento dominical del diario “El País”. Bajo la título de “La tortilla de patatas y el sadomasoquismo” se refiere a dos casos recientes (el de David Carradine y Edouard Stern, el banquero amigo de Sarkozy) de fallecimientos ocurridos en un entorno próximo al BDSM. Relata su experiencia propia cuando, aventurándose en “Second Life”, se quedó sorprendida de la cantidad de gente aficionada a este tipo de prácticas o que, al menos, fantasea con ellas. Termina su artículo en un tono jocoso sobre la palabra de seguridad, que para quienes practicamos el sadomasoquismo es de suma importancia, imaginando una situación en la que la utilizada fuera “tortilla de patatas”, equivalente hispano de la “scrambled eggs” que encontró en un texto inglés.

Fuera de las ironías de la escritora, reconozcamos que el uso de una señal, palabra o frase clave son necesarias para informar a tu pareja de que estas a punto de superar tu umbral de dolor o que la técnica o practica que se esta usando no es de tu agrado o incluso que te sientes en peligro.

Porque, es claro, el BDSM o Sadomasoquismo, llevado hasta ciertos límites, es una tendencia con muchísimos riesgos.

Si el sexo vainilla se trátese de un deporte, lo podríamos comparar con el fútbol, la natación, el tenis, el atletismo, el golf… El BDSM sería un deporte de alto riesgo, como la escalada, el montañismo, el motociclismo, el automovilismo…

No a todos nos atraen los mismos deportes. Muchos (la mayoría) prefieren deportes de menos riesgo y fáciles de practicar. Otros ni siquiera practican el deporte.

Pero otros (nosotros, los mejores), además de practicar, de vez en cuando, algunos deportes ligeros, somos apasionados de los deportes en los que sentimos que nuestro corazón se acelera hasta extremos insospechados, en los que no sabemos si sobreviviremos a la acción, esos en los que la descarga de adrenalina nos permite superar los que considerábamos nuestros límites máximos.

Es en esos casos en los que la palabra de seguridad cumple su función, aunque me temo que la que toma como ejemplo Rosa Montero, más que interrumpir la acción sadomasoquista, pueda tener función anti-lujuria, similar a la presentación de tu partenaire desnudo y con calcetines.

 

Aunque cabe otra opción que, tal vez, a Montero, neófita en esta materia, se le haya escapado. La expresión “scrambled eggs” en determinado entorno (por ejemplo, una dura sesión de CBT, es decir, “cock and balls torture”) tal vez pierda su carácter gastronómico por otro más bien descriptivo del estado físico de los testículos del masoquista…

Links:
sobre las precauciones:
‘Milking. Un juego muy serio’
Tambien Juan Manuel de Prada habla desde la ignorancia, sobre el BDSM como podemos leer en mi otro blog.
sobre CBT:
El CB. Manual para conducirle a la sumisión
Bizarre
Silla de Bondage
Esclavo en la cruz de Wanda
El placer del catéter

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