La Nueva Obsesión de Blake

On 25 abril, 2011

Poseo un séquito de esclavos, adiestrados para soportar grandes dosis de dolor.
Ellos saben que disfruto llevándoles al límite de su capacidad de resistencia y explorando su verdadero umbral.
Blake es uno de mis mejores esclavos, su entrega y sumisión a mi voluntad es evidente y su capacidad para soportar el dolor que le inflija es sorprendente. Pero en esta ocasión no es su resistencia física la que pondré a prueba; tengo preparada una sesión en la que las marcas físicas, a las que está tan habituado, serán reemplazadas por unas contundentes secuelas en su cerebro.
Al final de nuestro encuentro, mi querido esclavo blake estará obsesionado para siempre por su Ama.

Voy a someter a mi esclavo, aplicándole torturas y humillaciones que nunca antes ha experimentado, voy a hacer que se sienta psicológicamente encadenado a mí.
Esta vez la sesión para blake va a ser insoportable, tanto que su mente se debatirá entre el deseo de que su Ama acabe con su sufrimiento (cosa que evidentemente no sucederá) y que continúe poniendo a prueba su entrega como esclavo (es lo que le pide su orgullo de macho).
Blake se presentó en Wanda a la hora convenida. Venía totalmente preparado para comportarse como el esclavo número uno que desea ser y sabía que esperaba que le sometiese a una fuerte sesión, para demostrar su valía.
Como de costumbre, me saludó postrándose a besar mis pies. Estando de rodillas y sin más preámbulos, le ofrecí una copa llena de mi líquido dorado que debió beber de forma lenta y, una vez terminada, le ordene continuar con su preparación para la sesión.

Él no podía imaginar que, entre otras cosas, esta vez iba a utilizar mi lluvia dorada para someterle, infligirle dolor y humillarle, para lo cual tenía preparado más de litro y medio de mi liquido dorado, que había recogido durante el día.

Una vez en el sótano conduje a blake hasta el equipo de suspensión, le estire de los brazos con la ayuda de las poleas, las piernas abiertas sujetas a la barra de separación, su ano penetrado por el dildo de empalar unido a la barra. La postura debía de ser lo suficientemente cómoda para que la pudiera soportar durante largo tiempo, pero no debía apoyar los tobillos al suelo, pues el dildo estaba puesto a la distancia adecuada de modo que si el cansancio le vencía, éste se clavaría en su agujero aun más. Mi esclavito estaba muy ocupado, concentrado y poniendo todas sus energías en mantenerse de puntillas, tanto que apenas podía darse cuenta de que su otro agujero, su pequeño “coño” estaba siendo penetrado por mi nuevo catéter, que se sujeta al glande sin el mínimo esfuerzo. Pero quería asegurarme de que su uretra iba a estar obstruida largo rato, así que decidí derramar cera caliente en la polla de mi esclavo para sellar su pequeño orificio.

Imaginé que el cansancio le estaba secando la boca y la garganta, por lo que aproveche para darle de beber una buena dosis de mi líquido dorado. Era cuestión de minutos que el líquido llegara a la vejiga de blake y de ahí, sin que pudiera controlarlo, a su uretra penetrada y obstruida, el líquido no tenia posibilidad de salir.

Mientras llegaba ese momento pensé que sus testículos debían tener un tratamiento especial y con ayuda de Chaikovsky los estire y separe unos cuantos centímetros del pubis de mi esclavo. Durante ese proceso, blake se quejó. Odio cuando un esclavo se lamenta sin motivo, así que le di un verdadero motivo para quejarse, al tiempo que le enseñaba que cualquier mala situación es susceptible de empeorar. Unas pinzas de cocodrilo en sus pezones “et voilà”! Como por arte de magia de su boca ya no salía ni un solo ruido más, pero las lagrimas en sus ojos evidenciaban su verdadero estado.

Lo ves esclavito?, ahora estás mucho mejor.
El líquido aun no había comenzado a ejercer el dolor insoportable en mi esclavo que yo estaba esperando, así que continúe con la humillación y la tortura. Era necesario un cambio de posición.

Esta vez estirado y atado boca arriba en el trillo, con las afiladas piedras clavándose en su espalda, las pinzas aun en sus pezones, sus testículos estirados y su polla atravesada por el catéter. ¿Que más se podía esperar?

Le expliqué que esa postura era necesaria para poner a prueba la resistencia de su lengua; quizás, si los músculos de ésta eran lo suficiente fuertes, podría disfrutar del placer de acercarla a mi coño, por supuesto para limpiar los restos de mi liquido dorado o quizás su lengua podía entrar en mi culo.

Blake saco su lengua mientras yo me ponía en cuclillas con mi culo muy cerca de su cara sujeta fuertemente al trillo por las cuerdas, de modo que sólo esforzándose en sacar su lengua podía llegar a tocarme. Decidí así, en la misma postura, explorar los limites de mi víctima y cambie la postura de las pinzas de sus pezones y estiré un par de centímetros más sus testículos, pero blake no conseguía su objetivo. Tan cerca, pero no conseguía llegar a tocarme. A esas alturas el líquido que había ingerido empezaba a hacer efecto y le impedía la concentración, le veía distraído, sin embargo la situación era tan humillante para él… Se sentía completamente indefenso, estaba haciendo todo lo que me había propuesto, su cuerpo era un juguete en mis manos.

Ya era el momento de liberar el líquido que retenía en su vejiga, pero no iba a hacerlo de la forma habitual. Retiré el pequeño catéter e introduje una larga y fina sonda uretral en su polla; recogí su orina en un recipiente ya que la iba a inyectar de nuevo en su organismo, pero esta vez a través de su intestino.

Introduje en el agujero trasero de mi esclavo una cánula especial, sonda que posee dos bolas infalibles, una a un centímetro de la otra, una se queda en el interior del esclavo y la otra fuera; una vez infladas impiden que la cánula escape y mantienen el líquido dentro del “paciente”. Este acto es realmente humillante para una criatura como blake.

Mientras blake sentía fortísimos dolores de vientre, le sometí al castigo merecido por la debilidad de su lengua.
Simplemente atrapando el cuello de blake, enrollé una gruesa y corta cuerda, con una sola vuelta alrededor de éste y los dos extremos de la cuerda atados a mis tobillos. Así de pié y simplemente separando los pies, con ellos firmemente apoyados en el suelo podía controlar la respiración de mi esclavo mientras éste tenía la oportunidad de admirar desde el suelo el poder de mis piernas con las cuales le controlaba. ¡Qué cerca y qué lejos estaban los pies que él besaría y que se alejaban o acercaban ligeramente en función de la presión iba aplicando!.

Quedaba poco tiempo pero blake debía experimentar nuevas humillaciones. Además tenía preparado para él un final del que no se olvidaría en mucho tiempo, quizás nunca.

De nuevo le até en una posición donde su culo y su polla podían ser trabajadas de forma cómoda para mi.
Su culo expuesto y libre fue penetrado por mi mano. A medida que mis finos dedos ejercían presión en su próstata, el liquido transparente iba saliendo de forma constante por su polla enfundada en un condón, donde se iba depositando todo el liquido extraído de mi esclavo, líquido que él iba a beber.

Una vez terminado el “ordeño” puse boca arriba a blake y le introduje un nuevo catéter de goma en su polla, esta vez para follarlo como si de un pequeño coño se tratara, una especie de masturbación interior, mientras lo hacia le obligue a tragar los residuos de su polla depositados en el condón.

blake no pudo controlar más su excitación.

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