Indefensión Aprendida

On 9 enero, 2011

Hace unos días inicié un intercambio de mails con un seguidor y amigo de Facebook. Él tenía curiosidad por saber si estaba familiarizada con dos conceptos usados en psicología: la Ley de los Reflejos Condicionados (Pavlov) y la de Indefensión Aprendida (Seligman).

De este intercambio de e-mails, que, al menos para mi, ha sido muy interesante, enriquecedor y estimulante, nace esta entrada.

Hoy no me voy a referir al primer concepto, sólo decir que la ley de Pavlov está presente e implícita en mis sesiones. Seguramente ya os habéis dado cuenta, incluso aquellos que no me conocen personalmente pero me siguen a través de mis blogs, y conocen mi Web.

El segundo termino, la “Indefensión Aprendida o Adquirida (Seligman)”, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga será inútil”.

Este concepto es más complejo y complicado de abordar porque, tal y como lo plantea mi Amigo, el concepto de La Indefensión Aprendida es una herramienta utilizada por psicólogos y psiquiatras para afrontar problemas reales y muy serios de la conducta humana.

Aclaro que no tengo estudios académicos en Psicología, aunque me sirvo de algunas de sus herramientas, como lo hago con la medicina o cualquier ciencia que me resulte útil  en la practica de la Dominación.

Desde mi punto de vista, en la dominación/sumision la Indefensión Aprendida se plantea y se puede aplicar  de forma distinta a como se hace en la psicología. El sumiso aprende a no huir del dolor y la humillación, se abandona porque entiende que solo a través de ese dolor y esa humillación encuentra su placer, aunque descubre que no es el placer tal y como lo entendía.

No hay que olvidar que en el BDSM (juego de poderes consensuado…, en el que los pasivos buscan placer en el dolor, la humillación, las ataduras, etc) ciertos conceptos considerados por nuestra sociedad como negativos son precisamente lo contrario.

Así, por ejemplo, en muchos experimentos científicos para practicas psicológicas, incluida la indefensión aprendida, se utiliza el dolor como elemento negativo y disuasorio. Pero en el BDSM, en el caso concreto de los masoquistas, el dolor es aceptado, buscado, incluso es condición fundamental para la consecución del placer.

En otros casos, dentro de las practicas sadomasoquistas, se utiliza el dolor como ingrediente dentro de una sesión, donde éste se mezcla y se alterna con el placer, pero es solo un ingrediente más (otros podrían ser la privación sensorial, la desorientación, el estrés nervioso, la frustración…)

Pero con todos esos elementos, que podrían ser calificados de negativos en psicología, se consigue justo lo contrario: el máximo placer, que se manifiesta en euforia, orgasmo y en algunos casos una especie de trance, que nosotros (aficionados al BDSM) llamamos subespacio.

En el caso de los sumisos (para ellos el dolor no tiene ningún atractivo y lo rechazan) el punto de inflexión es la humillación, es a través de ella como encuentran el placer.

En mi opinión lo más importante es la entrega total a la voluntad del Ama y el placer de Ella.

Es normal que al principio mis esclavos masoquistas rechacen la humillación e intenten escapar de ella y los sumisos insistan en que su umbral de dolor es ínfimo. Ellos no saben hasta dónde pueden llegar. Yo les “invito” a experimentar nuevas y distintas sensaciones.

Para mí, su placer y la forma en que lo buscan solo son pistas que sigo para conseguir de ellos lo que desee. Me gusta tener esclavos completos, capaces de sobreponerse a todas mis pruebas, encuentro obvio que los primeros días luchen, se resistan e intenten convencerme de que pueden ofrecerme algo mejor, pero después de un tiempo consigo que acepten mis suplicios.

Cuando la criatura se abandona y se deja llevar por su Ama, deja de luchar, no intenta defenderse ni huir, asume la frustración, el dolor, la tortura, el castigo o la humillación a que se le somete como meros vehículos para llegar al placer, acepta esos medios o vehículos, los asume como inevitables. Lo mejor llega cuando observo como empiezan a sentir otras sensaciones, que, en el caso del masoquista, podría ser placer en la humillación y, en el sumiso, placer en el dolor. En este caso sí podríamos hablar de indefensión aprendida. Hay pasividad por confianza (abandono a la voluntad de su ama), frustración pero no depresión, más bien todo lo contrario.

Mis esclavos sometidos entienden que la lucha es una pérdida de tiempo.

LINKS:
“Indefensión Aprendida o Adquirida (Seligman)”
“Condicionamiento de Pavlov”
 

Comments are closed.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies