Humillación Masculina

On 9 diciembre, 2010

No siempre es fácil controlar el  impulso de mis esclavos…

Antes de que llegue a tocarte, tu miembro se encuentra completamente erecto…

Los días previos a nuestro encuentro la expectativa alimenta tu libido y aunque te ordeñas varias veces intentando controlar las reacciones de tu cuerpo, no logras apagar tu instinto animal.

Son erecciones  originadas de un simple deseo sexual y es que estás tan acostumbrado a usar tu miembro para darte placer, que no controlas, ni tan siquiera disimulas, tus reacciones de macho reproductor.

Piensas que me halagas si veo que con una primera y simple orden tu miembro se eleva… Qué equivocado estás…

Tu rictus denota cierta satisfacción, bajas tus ojos en señal de humildad, pero yo veo tu falsa modestia, ¿crees que me agrada verte en ese estado? Ya entenderás que no es así.

Aunque en algún momento tu  erección puede resultarme útil (pues tu pene funciona como un termómetro con el que es fácil detectar tu “temperatura” y aprovecharme de tu debilidad y falta de control), para mí es mucho más divertido buscar el modo de reducir tu ímpetu.

El látigo largo suele ser  muy persuasivo en estas ocasiones, pero nada lo es tanto como una ducha fría en invierno… Es un método infalible… Me gusta ver tu orgullo doblegado y reducido al mismo tamaño en que ahora se encuentra tu símbolo de la virilidad.

Ahora estarás más atento, más sumiso…

Recuerda: Tu excitación no es necesaria y en ocasiones es molesta.

 

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