Esclavo atado y enjaulado

On 17 junio, 2010

Encerrado, amordazado, con los ojos vendados. Los minutos transcurren lentamente, se te hacen eternos, tanto que empiezas a desesperarte.

Tu excitación esta al máximo. Te sientes a punto de estallar.

Atado con las manos a la espalda, las rodillas levemente dobladas casi en postura fetal. Apenas puedes moverte.

No puedes tocar tu miembro, pero puedes sentirlo palpitar erguido.

Te sientes extrañamente excitado a pesar de la situación, de indefinición y de impotencia en que te encuentras.

Humillado, desesperado y excitado, por fin escuchas mis pasos… notas como me acerco lentamente.

-Pero tengo una noticia para ti, esclavo, ¡Tu tormento no ha terminado, mas bien acaba de empezar¡

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