El perro que no obedece

On 28 julio, 2010

Una de mis amigas, lleva varios días quejándose del  mal comportamiento de su sumiso marido, que también es mi esclavo.

Hoy ha decidido poner punto final a las innumerables faltas del revoltoso y lo ha enviado a Studio Wanda, para que sea yo quien le recuerde sus obligaciones.

Por primera vez, el perro ha sido  puntual y esperaba impaciente mi llegada, desconociendo los verdaderos motivos de su vista.

El rebelde esclavo ejerce las funciones de mayordomo en Studio Wanda  y  una vez a la semana se encarga de la limpieza general, así que le

indiqué los trabajos que debía realizar.

Cuando hubo terminado, le ordene que bajase a la sala de tortura y me esperase desnudo y de rodillas.

Cuando bajé, diez minutos más tarde, ya se encontraba excitado, aunque confuso. Para sacarle de su confusión, le ordene buscar dos de mis látigos mas duros y una caña. Mientras lo hacía, le fui enumerando una a una las razones por las que iba a ser castigado y, antes de empezar, le dije que no toleraría una falta más.
Su cuerpo ha recibido el merecido castigo y supongo que tardara un buen tiempo en volver a la rebeldía; pero mientras llega ese momento, mi amiga disfrutará de un sumiso y abnegado marido.

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