Fiesta privada en Berlin

Aprovechando mi vista a la capital Alemana Berlin, uno de los reinos, sin duda del fetichismo y el BDSM, asistí a una de fiestas, que tuvo lugar durante la celebración del Germany Fetish Ball en Avalon Residenz.

Una fiesta con aforo limitado (aproximadamente 70 personas), aficionados dispuestos a participar en los juegos más diversos.

Este tipo de fiestas son mis preferidas, pues no se trata de un desfile de Dominas y modelos enseñando su ultima compra (cosa que no está mal si lo que te atrae es el exhibicionismo). Pero yo prefiero la posibilidad, que ofrece este tipo de fiestas de interacción, sin incurrir  en una exhibición de técnicas, pues quienes alli asisten, no necesitan demostrar nada, sólo buscan disfrutar de la situacion y la ocasion. Aunque por supuesto, no falto el buen gusto y estilo entre los invitados: dominantes (ataviados con contundentes trajes de piel y látex, en su mayoría de color negro, materiales y color preferidos por los amantes del dolor) que asistían acompañados por sus esclavos, que a diferencia de las Amas y Amos, iban parcialmente desnudos, exhibiendo sus cuerpos y adornados por collares que marcaban claramente su condición.

Como de costumbre, imperaban, la claridad, el respeto y la buena educación.

Asisti acompañada por mi incondicional esclava-doncella nicole y por otro de mis esclavos personales. Para este ultimo, era la primera vez que asistía a una fiesta de estas características y se encontraba excitado y asustado.

La doncella, más acostumbrada a esta y otras fiestas, sabe comportarse y moverse en el ambiente y disfrutó, desde el primer instante, pues, por su divertido carácter, su ya aprendida forma de moverse en los zapatos de tacón alto, su aspecto menudo y muy femenino, despierta la admiración allí donde la llevo.

Mi nuevo esclavo acompañante tampoco iba a pasar desapercibido, pues se trata de un precioso ejemplar masculino, 1,90 de altura, delgado, moreno, facciones perfectas y ojos enormes y claros.

Al comienzo de la velada, la mayoría nos dedicamos a saludar viejos amigos y conocidos, supongo que para romper el hielo.

Un hombre de unos 50 años, actitud serena y segura, acompañado por dos preciosas esclavas rubias que con similares facciones y vestidas de la misma forma (corpiños negros con ligueros, medias de seda y zapatos de salón a juego con los corpiños) me invito a una copa de champagne y me ofreció a sus esclavas para que las usase como esclavas sexuales, para satisfacerme a mí o para aliviar a mi esclavo, si yo lo deseaba o lo precisaba.

Acepte y agradecí su oferta, no sin antes decirle que esperaba que las esclavas estuviesen disponibles para mí durante toda la noche; que esperaba que nadie más las usase, que las usaria de distintas formas y en diferentes momentos. El amo asintió.

Mi esclavo llevaba puesto el CB y un dilatador anal. Hicimos un recorrido por la Residencia hasta que decidí que era el momento de comenzar a jugar. Hice que el esclavo-juguete se desnudase. Sólo debía conservar su CB, su collar , su dilatador y una mascara de goma que le impedía ver, escuchar bien y respirar en momentos puntuales, además de ofrecer mas posibilidades como la de cambiar accesorios para la boca y un recipiente para liquidos.

Le encerre en una celda de dimensiones diminutas, atado y aislado, hice que mi doncella trajese una de las esclavas. Cuando la esclava se hallo  en mi presencia, se puso de rodillas y beso la punta de mi bota, despues del saludo y sin mediar palabra, le indique que entrase en la celda con mi esclavo y la até sentada sobre la cara de este, que sólo tenia libre la boca para respirar y ahora para dar placer a la esclava. Ella podía moverse lo justo para dejar respirar a mi esclavo, éste no podía dejar de moverse, observe su polla encerrada en el CB, que perdía líquido constantemente, debido a la presión que ejercía el dildo en su culo y lo excitante que le debía estar resultando la situación.

Su miembro hacia intentos infructuosos por mantenerse erecto y al hacerlo los pinchos que había puesto en el CB se le clavaban y el dolor le impedía conseguir todo el placer que deseaba.

La esclava en cambio disfrutaba con la situación y con el buen trabajo que hacía con su lengua el esclavo. Ella se encontraba en un estado de constante excitación, ahí donde finalizaba un orgasmo se iniciaba uno nuevo., Después de un buen rato liberé a la esclava, le advertí que muy pronto volvería a buscarla. – Ve a buscar a tu amo, me has sido util, tu amo puede estar orgulloso de ti.

Hablé a mi esclavo le dije que muy pronto dejaría su polla libre. Que obtendría el desahogo que necesitaba., pero que antes debía aprender a gozar de otra forma. – Hasta que lo entiendas, deberas sufrir.

Le liberé, le saqué de la celda, retiré el antifaz que le impidía ver.

Le ordené que me acompañase,-Quiero que ahora me seas útil.

Me acompañó a la sala preparada para el sado medico. Le ordené que se pusiese  de rodillas y que con sumo cuidado, bajase la cremallera de mi cat suit que llevo en mi entrepierna. Le ordené abrir su boca debajo de mi coño y dejé que saliese lentamente mi líquido dorado. – No quiero que caiga una sola gota al suelo y se desperdicie.

Penso que su ama le estaba premiando, pero no era un premio, simplemente lo usaba, lo humillaba. Le aclare, que es y sera mi esclavo para lo que yo quiera y que es así como lo debe entender.

Sin salir de esta sala, lo senté en la silla ginecológica, con sus piernas separadas, su culo ahora más a “mano”. Volví a cubrir sus ojos. Ordené a nicole que trajese a la otra sumisa, y mientras lo hacía, me puse los guantes negros de látex, dilaté lentamente con mis dedos el culo del esclavo. Introduje uno, dos tres y hasta cuatro dedos. Por fin, conseguí relajarle, su pene había perdido fuerza, ahora sentía otro tipo de placer.

Llegó la sumisa y rápidamente le ordené quitar el CB que mantenia en castidad a mi esclavo. Lo hizo y de inmediato, debido al roce de la fina y suave mano de la sumisa el miembro de mi esclavo recuperó el ímpetu, consiguió su ansiada erección. Pense, que debia dejar que disfrutace un poco, pero solo un poco, pues no todo iba a ser placer; al menos no así de fácil.

Pense: – Ya deberías conocerme…. pero eres tan débil, y ahora aprenderas a controlarte, pues el placer te hara sufrir.

Ordené a mi doncella ponerle un bozal especial desde el que puedo controlar la respiracion de mi esclavo y tambien que le diese  a la esclava sexual una prensa para testiculos, que habia llevado.

Le indique a la sumisa – que en ese momento sujetaba la polla de mi escavo, con sus suaves manos y permanecia con su boca entreabierta y salivando, que practicase una felacion a mi al esclavo, pues pretendia mantenerle excitado y que, a la vez , con sus manos ajustase la prensa en los testículos.

La prensa iba ejerciendo mas y mas presión, presion  que se hacia más fuerte cuanto más placer sentía el esclavo… y estaba sintiendo muchísimo placer, debido al “trabajo” de la sumisa.

Ahora tambien  mi mano, poco a poco se habia abierto camino y  se hallaba entera dentro de su culo.

Cuando la excitación estaba a punto de llevarle al orgasmo le impedía respirar presionando con mis dedos la manguera por donde entraba el oxigeno a la mascara. De esta forma alternaba el dolor, el placer y la asfixia. Ahora me encontraba dentro de él, enseñándole un nuevo placer, mientras le impedía otros, mezclando placer con dolor y humillación.

El esclavo había emprendido, sin saberlo, el camino a lo que para mí es la autentica sumisión.

Y La fiesta no había hecho más que empezar…

Segunda parte

La fiesta transcurría con la normalidad acostumbrada en estos eventos.

A esa hora ya había desaparecido la timidez de los inicios. Las copas y vasos se hallaban ahora en mesas, quicios, espaldas de esclavos que hacían las veces de mesa y habían dejado lugar a látigos, cuerdas y un sin fin de objetos para el castigo.

Los Dominantes habían reforzado su actitud. Esclavas y esclavos enseñaban con orgullo sus marcados cuerpos.

Algunos esclavos ofrecidos o cedidos, otros intercambiados y muchos acompañados por sus protectores amos.

Cada rincón enseñaba una perversión, una técnica o un tipo de castigo. Esclavos y esclavas usados para el placer y complacer.

Decidí dejar la sala médica para divertirme de otra manera.

En medio del hangar: lugar preparado para la suspensión, pues los techos permiten elevar hasta a 5 metros del suelo a los esclavos. Este  lugar ofrece unas vistas estupendas a mitad de altura, sitio al que se puede llegar subiendo por una escalera y permite permanecer en un pasillo de no más de 2 metros de ancho pero que ocupa a lo largo unos 60 o 70 metros. Este pasillo estaba ocupado por aficionados que observaban a otros mientras practicaban todo tipo de juegos.

Puse a mi esclavo en suspensión inversa, sus piernas levemente separadas por una barra. Lo eleve y en un potro puse a la esclava que aun me acompañaba, estirada cara arriba con las piernas separadas. Su coño a la altura de la boca de mi esclavo expuesta abierta y bien atada. Até la cabeza de mi esclavo de forma que no tuviese más alternativa que respirar el olor del sexo de la esclava.

Ordené a mi doncella traer un litro de agua, que debía hacer beber a la esclava mientras yo me ocupaba de mi esclavo.

Introduje un dildo inflable en el culo del esclavo, y un catéter en su polla. Este último objeto es de acero, de 6 cm de largo, fino y hueco (característica que permite la eyaculación, con la expulsión del liquido, pero sin la sensación de placer pues el liquido es canalizado y no llega a tocar la parte final de la uretra), que se fija al glande por medio de una argolla.

Elegí de entre mis látigos uno de una sola tralla y de 2 metros de largo, que uso sólo cuando tengo espacio suficiente.

Mientras mi doncella daba de beber a la sumisa yo flagelaba el cuerpo del esclavo en suspensión, que con cada latigazo acercaba aun mas la boca al coño de la esclava, y ella, intentaba acercarse aun más para encontrar su placer. En algún momento la esclava sujetó fuertemente con sus piernas la cabeza del esclavo, obligándole  a continuar con su lengua apurando, hasta tal punto que el esclavo no conseguía respirar bien. Sin embargo la situación era tan excitante (al parecer, también  para él, pues su polla se hallaba siempre erecta y perdiendo liquido) que decidí, en ese momento, ponerle las cosas más difíciles a la esclava, separé y até fuertemente las piernas de ésta al potro, y al hacerlo pude comprobar que se encontraba inundada de sus jugos. Puse unas fuertes pinzas en sus pezones y los ate por medio de unas cuerdas a los testículos de mi esclavo. Así, cada vez que el esclavo balanceaba su cuerpo, tiraba de los pezones de la esclava y ésta de sus testículos. Ambos se debatían entre el placer y el dolor. El placer por el dolor y el dolor por el placer, un potente coctel.

Los ruidos que salían de las bocas y gargantas se mezclaban, ayudaban y  acompañaban al placer del otro y se confundían, todo a la vez.

Una vez que la esclava acabó de beber el agua que mi doncella le ofrecía, dejé de azotar al esclavo y le bajé de la suspensión, liberé del potro a la esclava y los conduje a la diminuta celda, donde até al esclavo boca arriba. Puse a la esclava en la postura que había puesto a la anterior. Pero até sus brazos y  manos estirados hacia arriba, até también sus pechos con un fuerte bondage que resaltaba aun más su belleza. Obligué al esclavo a dar placer a la esclava y a ésta a descargar todo el líquido de su vejiga, de forma lenta en la boca de mi esclavo. Ordené a la doncella traerme a la otra sumisa y cuando estuvo en mi presencia la lleve a la celda e hice que ordeñase al esclavo con sus manos.

Él no se esperaba esto, no podía dejar de beber, sabía que si dejaba de hacerlo y caía una sola gota, yo me sentiría muy decepcionada y ése era el peor castigo que podía recibir. Debía concentrarse y no dejar caer una sola gota, a la vez sentía mucho placer por el trabajo de la otra esclava. Esto le hacia perder la concentración y el control. Por fin la esclava vació por completo su vejiga y al terminar de hacerlo, el esclavo pudo continuar   con su lengua aunque esta ya se encontraba dolorida, pero mi orden era clara y debía continuar, hasta que le diese la orden de parar. La esclava se encontraba en éxtasis, la otra, masturbaba la polla del esclavo y observaba a su compañera, entendía perfectamente lo que le estaba ocurriendo, hacía muy poco que ella misma había estado en esa situación. Yo observaba desde muy cerca cómo los tres esclavos enjaulados   seguían con exactitud mis órdenes.

El esclavo escuchaba atento mis palabras, esperaba esa frase que le liberaría…Yo le hablaba, le explicaba lo que le  estaba ocurriendo, le hablaba de la actitud de las sumisas, del buen trabajo que hacían para mí. Que gracias a ellas, que no eran mas que objetos en mis manos, él aprendería una nueva forma de placer, otra más que sólo yo podría volver a darle. Mis palabras accionaron una especie de  mecanismo en su cerebro y su cuerpo recibió una fuerte descarga de adrenalina. Cuando le permití eyacular, su cuerpo se agitó de forma violenta, movimientos convulsivos, que no cesaron de forma inmediata, mas bien… decrecieron hasta dejarlo casi inconciente.  El placer fue muy distinto, su polla aun se hallaba atravesada por el catéter hueco y sin embargo se trataba de un nuevo placer y éste era superior a todo cuanto había sentido.

La fiesta terminó, como se acaba todo lo bueno y lo malo, pero para mi esclavo algo nuevo había empezado.

By Mistress Natalie Wanda

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