Un orgasmo femenino ( vestida y envestida )

On 3 Marzo, 2017

Lo primero es lo primero, en sesión con mi Ama, y tras el maquillaje, una vez que estoy presentable y cien por cien femenina – que solo así Mistress Natalie muestra algún interés por mi – empieza zurrándome. Me ha vestido muy de zorrita, con una malla negra calada de cuerpo entero superchula, que deja asomar mis carnes blanquitas y mis pezones, maquillados por el Ama de intenso rojo putón. Parezco una golfa portuaria y arrabalera. Me encanto, claro. La bocaza de chupona muy maquillada, para evidenciar apertura en todos mis orificios conocidos.

 

Me coloca a cuatro patas en el potro de castigo, bien amarrada. Treinta cañazos contados, más otros más no contabilizados, no se bien cuantos, los que la dio la gana. Me duele horrible cuando me azota en el culo con la caña, casi me hace llorar, pero estoy deseando que vuelva hacerlo. Esa es mi dura y maravillosa realidad. Se impone a mi y se hace lo que Ella quiere, y yo encantada. Es una delicia sentir que somos parte de lo mismo, polos opuestos de una misma realidad. Ella me pega y disfruta. Yo recibo, me duele, me aguanto, y disfruto igual que Ella.

 

Ya con el culo bien enrojecido, caliente como una resistencia – ay que esa palabra no se dice…- mejor digamos que como una vitrocerámica en máxima potencia, se aproxima con un dildo rojo precioso, con huevos y vibración, y se me viene encima con gesto divertidamente cómplice. Me meo de gusto solo de ver que viene dispuesta a follarme bien follada. Me vuelve a poner a cuatro patas, encima del banco, permitiendo que me vea en el espejo lateral, y me penetra sin muchas contemplaciones y tan hasta el fondo que da la sensación de que me desplaza el esternón. Que zorra soy, pienso regocijada y relamida mientras me fornica mucho rato, no sé, veinte minutos sin parar? Se me abre el coño al recordarlo.

 

Llevo el CB puesto. Como me gusta llevarlo, sentir inhabilitado mi manclit, anulado, inexistente. Y con el coño abierto en canal, sirviendo de puta semiprofesional, con un agujero enorme que mi a Ama debe gustar verlo, ya que me saca el dildo entero cada poco, para ver la gran O mayúscula que se genera en mi ano, cual boquita de pin up falsamente impresionada. Follada folladísima. Suya suyísima.

 

Y ahora toca dolor de nuevo. Me tortura los pezones con unas pinzas que aprietan mogollón, y que al cabo de un rato ya no se si duelen o que, rebasada de presión y aplastamiento. A Ella le gusta retorcérmelos con los dedos, las uñas, y apretarlos con las pinzas de continuo más aún, porque me reduce la voluntad, si es que me queda alguna, y , literalmente, me hace pequeña, lo sabe, lo se.

 

Me hace tumbar en el suelo, boca arriba. Creo que  me va a mear encima como remate de faena, pero no, lo que hace es tirar con su tacón de la cadena de las pinzas, elevándome las tetas, y detrás de ellas las caderas, y detrás mi culo, empinado para aliviar el dolor. No aguanto nada la tortura de pezones, soy una mariquita total en esa zona, veo las estrellas porque tengo hipersensibilidad en la zona, y cuando me los acarician paso de cero a cien de excitación en dos segundos. Es mi zona, si no me tocan ahí, no hay orgasmo posible. Y mi Ama lo sabe. Todo de mi cuerpo se lo sabe al dedillo, y lo domina con un dedillo. Estábamos en que me ha tumbado y tira de la cadenita. Y entonces oigo el ruido maravilloso y constante de un vibrador. Vrrrrrrrrrrrrrrrrr, vrrrrrrrrrrrrrrr, vrrrrrrrrrrrrrrrrr…. Me lo pone en el clítoris, estrangulado dentro del CB y es increíble cuando siento el vacío absoluto de mis genitales, como si no existieran, solo un gran clítoris que siente el cosquilleo agradable del vibrador que me hace enloquecer de placer. Subida de tono total, fuera de mi, siento una progresión erótica rumbo al orgasmo, de manera femenina e inequívoca, pero estoy tan excitada que me sacuden pequeños espasmos, como escalofríos eróticos que me dejan irracional y tan asalvajada que no se si ya me he corrido o aún no…

La voz de mi Ama suena armónica y adivinatoria, como si recitara poesía con palabras que coinciden con lo que estoy sintiendo, dando en el clavo vaya. También dice cosas que elevan el climax por encima de lo que mi imaginación alcanza. Eso que te hace correr cuando no terminas de… Es dulce y lento el orgasmo de hembra, y completamente invasivo. Y cuando culmino pienso que soy una mujer, más que nunca, más que cuando camino vestida de chica, maquillada y con tacones, más que cuando chupo o me trago, una de las pollas de mi Ama, incluso más que cuando me contoneo con el culito o lo elevo para que mi Ama disfrute al azotarme. Es como una consagración física y emocional, pero a la vez una inmensa expectativa, porque en ese momentazo me hago ilusiones de que fueran así ya para siempre todos mis orgasmos, no tener más placer que en modo chica. Y entonces quiero operarme las tetas y la cadera.

 

Al respecto, de momento nada más. Pero seguiré dando noticias de tan trascendente asunto.

Esclava nicole

 

 

 

 

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