La Esclavitud de Luis. Segunda parte.

On 21 Febrero, 2011

Segunda parte

Inicialmente dudó durante unos segundos, hasta que notó como Jaime le retorcía el brazo mientras decía:

-De prisa esclavo ó quieres que te rompa el brazo

Inmediatamente, se quitó la ropa y se la dejó en el suelo.  Una vez que Luis estaba de rodillas, Jaime recogió del suelo la ropa de Luis, se dio media vuelta y se fue por la puerta, quedándose Luis solo en la gran mazmorra que estaba parcialmente iluminada. Con detenimiento y siempre de rodillas, recorrió con la mirada toda la sala que era de forma rectangular y mediría unos 100 metros cuadrados. En una de las paredes largas identifico una cruz de San Andrés, y a su derecha, una rueda gigante En la pared  opuesta se encontraba un RACK y a su lado colgaban todo tipo de látigos floggers, cañas y paletas así como mordazas. Del techo y en el centro de la sala, colgaban dos cadenas con grilletes en su final, y a la misma altura  en suelo sobresalían otros dos grilletes, y distribuidos por la sala había un potro, dos yugos de diferentes tamaños, una jaula grande y otra mas pequeña. En una de las paredes mas pequeñas, la opuesta a la de la puerta de entrada, había dos puertas de madera, con rejas y casi contiguas que insinuaban ser dos celdas. Finalmente, en la pared de la entrada se encontraba un gran trono. Todas las paredes de  piedra y todas las puertas eran gruesas, de madera vieja con cerrojos oxidados y transmitiendo una sensación de aislamiento. Por un momento, le padeció oír un gemido proveniente de una de las celdas, que le sobresaltó y entonces entró Ella.

Allí estaba Mistress Natalie extraordinariamente guapa, que vestía un vestido negro muy ceñido, que apenas llegaba a la rodilla y calzaba las ya conocidas sandalias de tacón de 10 cm. Su porte era extremadamente altivo y elegante. Sin mediar palabra, cerró la puerta de entrada y se dirigió directamente al trono, donde se sentó y dijo:

-Acércate ,esclavo.

Luis humildemente, se acerco de rodillas y cuando estaba a unos 3 cm de los pies de Mistress Natalie, escucho:

-Párate esclavo y escucha atentamente lo que voy a decirte, porque solo lo haré una vez. Voy domarte y convertirte en una piltrafa humana, que vas a ser humillado tanto en publico como en privado .Voy a hacer contigo lo que me de absolutamente la gana. Eres mi propiedad absoluta durante 8 horas y no podrás dirigirme la palabra bajo ningún concepto, solo contestaras cuando yo te pregunte. ¿Esta claro esclavo?

-Si  Señora-contesto Luis

-Así me gusta-continuó Mistress Natalie- Debes dirigirte como Mistress o Milady. Jamás me llamaras AMA de momento-advirtió-. Vas a pagar cara tu rebeldía anterior. Te voy a enseñar a no desafiarme y cuando acabe de castigarte desearas tanto adorar mis pies que tendrás que suplicarlo de rodillas. Te advierto que el resto de mis esclavos me obedecen en todo y si tienen que utilizar la fuerza para reducirte lo harán. Estas en un sótano lejos de la ciudad y aquí no te oye nadie. Por tanto obedece a la primera y evita a mis esclavos un trabajo extra. Acércate más y ponte erguido

Luis  obedeció, se acerco a Mistress Natalie y ésta le puso un collar de castigo además de manguitos de cuero en muñecas y tobillos. Seguidamente, dijo

-De pié, esclavo.

Una vez que Luis estuvo de pié, Mistress Natalie le ató los pies a los grilletes que sobresalían del suelo y las manos a las cadenas que colgaban del techo. A continuación, se acerco a la pared de entrada y apretó un botón, que ponía en marcha una polea eléctrica, que traccionaba las cadenas que colgaban del techo, estirando al máximo los brazos de Luis. Una vez que Luis estaba completamente estirado, casi colgando de sus brazos, Mistress Natalie, soltó el botón y acercándose a una de las paredes eligió un látigo  de 9 colas y se dirigió al centro de la sala donde Luis estaba, con todo su cuerpo expuesto para su Señora. Al llegar a la altura de Luis, le acerco el mango del látigo a la boca y dijo:

-Abre la boca y sujeta el látigo, perro. Procura que no se te caiga.

El esclavo obedeció sin rechistar, mientras la Señora comenzaba a calentar su culo con la mano con azotes de intensidad creciente. Cuando el culo del esclavo, adquirió un tono sonrosado, la Señora se acercó a la pared y cogió una paleta con la que ya en serio, comenzó a castigar el culo de Luis. A medida que inflingía el castigo, la excitación de Luis, (Tal y como Mistress Natalie intuía) crecía y su erección era escandalosa. En ese momento Mistress Natalie, intentando bajar su excitación, le quito el látigo de la boca y comenzó a azotar la espalda del esclavo, obligándole a contar cada latigazo y dar las gracias. La erección no disminuyó a pesar del dolor.

-Bien perro, veo que te excita el castigo-comentó la Señora-.Necesito colocarte un dispositivo de castidad y así no va a ser posible.

Se acercó a una de las dos puertas que parecían ser celdas, la abrió y sacó de allí a un esclavo encadenado a un collar, completamente depilado y con el cuero cabelludo afeitado y arrastrándole hasta colocarle de rodillas delante de Luis, le dijo en ingles:

-Slave, suck his cock

El esclavo obedeció y comenzó a chupar la polla de Luis a ritmo de latigazos que Mistress Natalie le aplicaba, hasta que Luis se corrió en su boca. Cuando esto ocurrió, la Señora arrastró de nuevo al esclavo y le encerró en la celda. Volvió donde estaba Luis y le coloco un dispositivo de castidad y dijo:

-Ahora que ya no tienes placer, ni lo vas a tener durante unos cuantos minutos, vas a tener solo dolor y vas a aprender a no desafiarme-y continuó- He visto como te excitabas babeando, con el dolor ahora vas a tener tanto dolor que vas a arrástrate suplicando adorar mis pies.

Dicho esto, puso una mordaza en la boca de Luis, soltó sus pies de los grilletes del suelo, se acercó a la pared y presionó el botón que traccionaba de las cadenas del techo, hasta una altura en la que los pies de Luis ya no tocaban el suelo. Posteriormente se enfundo un guante, lo lubrico con vaselina y lo fue introduciendo, al principio suavemente, en el ano de Luis. Cuando consideró que estaba suficientemente dilatado aquel culo, le introdujo bruscamente un Dildo enorme. Ni siquiera la mordaza pudo ahogar el grito de dolor del esclavo.

A partir de ese momento el esclavo era un juguete en manos de Mistress Natalie, que dijo:

-Te voy a dar 30 latigazos en la espalda y pecho, que te van a dejar marcas. Es el castigo por tu impertinencia. Si te quejas te azotaré más fuerte y más veces.

Luis empezaba a estar alucinado, lo que empezó siendo una fantasía, había acabado en una noche con una Dama Bella y Cruel, que sádicamente le estaba tratando como a los esclavos del siglo XVIII y encima había disfrutado, con la mamada de un hombre. Estaba ensimismado en estos pensamientos, cuando notó los latigazos sobre su espalda. Al principio eran poco intensos, pero poco a poco, eran cada vez mas fuerte, cuando llego el que calculaba que era el latigazo número 26, perdió el conocimiento.

Mistress Natalie continuó hasta completar los 30 latigazos, y a continuación descendió las cadenas hasta que Luis semiinconsciente yaciese en el suelo. Una vez allí, soltó los brazos de las cadenas que pendían del techo y ató ambos brazos a la espalda del esclavo, se  dio la vuelta dirigiéndose al trono, donde se sentó y encendió un cigarro esperando a que Luis se recuperase. Cuando finalmente, Luis recupero su estado, le dijo:

-Habla esclavo

Y Luis dijo:

-Por favor Mistress libéreme, no soporto el dispositivo de castidad, me duele mucho con la erección que tengo….

-Silencio perro-le cortó la Señora y continuó –acércate de rodillas hacia mi, y túmbate boca arriba.

Luis con las manos atadas a su espalda se acercó de rodillas y tal como se le había ordenado, se tumbó boca arriba. Mistress Natalie se levantó del trono y se puso a la altura de la cabeza de Luis, mientras éste veía como su Señora se levantaba el vestido, y que no portaba ropa interior. Lo siguiente que notó era la orina de su Dueña en su cara y por todo el cuerpo, además de una  inmensa carcajada. Después Mistress Natalie dijo:

-Perro, acércate de rodillas y límpiame.

Luis  con una erección que solo el dispositivo podía evitar, se acerco y lamió el sexo de su Dueña ,tal y como le había ordenado. Hecho esto escucho:

-Ahora seca con tu cuerpo y lengua el resto de mi orina que esta en el suelo. Vuelvo en 5 minutos.

Luis, presa de una excitación inexplicable para el hasta entonces, comenzó a revolcarse en el suelo para enjuagar la orina de su dueña y posteriormente a lamer el suelo con el fin de limpiarlo todo. Una vez conseguido que estuviese todo más ó menos seco y con su cuerpo impregnando del néctar de su dueña, se dispuso a esperar a ésta de rodillas frente al trono, con un deseo irrefrenable de besarle los pies. A los 10 minutos, Mistress Natalie volvió se sentó en el trono con un cigarro entre sus hermosos dedos,y poniendo sus pies enfrente de la cara del esclavo que los miraba deseoso dijo:

-¿Y bien esclavo?

-Déjeme adorarle los pies, ¡¡¡por favor se lo suplico Mistress!!!.

-Todavía te lo tienes que ganar- contestó Mistress Natalie, mientras se levantaba y tirando de la cadena del collar arrastró al esclavo hasta una de las celdas del fondo. Una vez allí, abrió la puerta de la celda y dándole una patada en el culo dijo:

-Entra perro ,vas a pasar la noche en esta celda de 1,5 x1,5×1,5.Mañana te traeran  algo para desayunar.

Mientras decía esto Mistress Natalie, puso sus hermosos pies a escasos centímetros de los ojos del esclavo. Finalmente, cerró la puerta y se fue a descansar

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